La experiencia emocionante de este museo comienza nada más entrar, al ver el precioso hall presidido por el esqueleto de un enorme Diplodocus. El estilo clásico de la decoración nos lleva atrás en el tiempo y parece que vamos a cruzarnos con caballeros inglesess con bombin.
La gran sala central es nuestro punto de referencia para visitar las diferentes salas del museo, que se divide principalmente en cinco areas: Botánica, zoología, entomología (insectos), mineralogía y paleontología.
De todas ellas la más famosa es la zona de paleontología, un recorrido muy ameno lleno de esqueletos de dinosaurio de las más diversas tallas y tipos. La visita a esta parte del museo termina en una sala en la que hay un gran tiranosaurio articulado que crea efectos bastante realistas. Los niños se quedan con los ojos como platos.
Del resto de zonas destaca la enorme colección de animales disecados que conforman la zona de zoología y entomología. Considerada una de las mayores colecciones del mundo de especimenes animales, destacan sobre todo aquellos que fueron donados por Darwin al museo.
Impresionantes son tambien las salas dedicadas a los minerales, con colecciones espectaculares de piedras preciosas. Los aficionados a este tema no podrán despegarse de las vistosas vitrinas.
El enfoque educativo es prioritario y la presentación de los elementos es excepcional.
Consejos de Infolondres:
- El museo está pensado en gran medida para niños por lo que las familias no tendrán problemas para moverse. Hay toda clase de servicios como restaurantes, zonas de picnic, ascensores para carritos ...
- Nada más llegar, tras pasar los controles de entrada (tendrás que enseñar el contenido de bolsas que lleves) busca un plano del museo para situarte.
- Si tienes mucha prisa te recomendamos visitar la zona de dinosaurios y los minerales.
- El museo de historia natural está pegado al museo de Ciencias por lo que planteate visitar ambos. Aunque son enormes y se podrían pasar días en cada uno de ellos, para un vistazo general es suficiente emplear hora y media para cada uno.
- El propio edificio del museo tanto por fuera como por dentro ya hace que merezca la pena la visita.
- En invierno, frente a la entrada principal del museo ponen una pista de patinaje sobre hielo y un mercado navideño.
- Harrods queda a 10 minutos a pie, no es mala idea programar una tarde combinada de compras-cultura visitando los museos y pasándote por la zona de compras de Knighstbridge.
- La tienda del museo es muy interesante.